ZONA DE CONFORT

La Unión Europea, constituida como unión política de derecho y de organización e integración internacional de los Estados Europeos con todos sus objetivos y valores, se ha convertido en una muy apetecible “ZONA DE CONFORT”. A lo largo de muchos años permaneció como territorio-lugar de “ensueño” para muchos habitantes y un referente para países de territorios cercanos y no tan cercanos. Pero cada sueño tiene sus fases “REM”.

El proyecto multimedia "ZONA DE CONFORT" nos lleva a considerar la relación entre sociedades, líderes políticos y ciudadanos, entre individuo y sociedad, entre naciones y las consecuencias de las transformaciones que atraviesan en el proceso de globalización. El proyecto "Zona de confort" trata temas preocupantes tanto para la humanidad como para cada individuo como miembro del colectivo en una época de cambio y transformación social, trata nuestro consentimiento para pertenecer a la zona de confort ofrecida, la posibilidad de conciencia y reconocimiento de imperfecciones y problemas en esa zona de confort prometida. ¿Cómo deshacerse del miedo a la negación dentro del sistema de los automatismos? La conciencia individual y colectiva y la negación más frecuente de los patrones establecidos de los flujos cotidianos de esta zona de confort ofrecida, no solo significaría negar lo no deseado, sino, abrir la posibilidad de cambios positivos que el propio sistema teme. Ese mismo miedo se transmite a todos y de alguna manera, bloquea la participación / participación más activa en la corrección del propio sistema.

En una sala (7x5x3,5m), pintada completamente de azul de mismo tono como color azul de la bandera de la Unión Europea, se realizan proyecciones un tanto lisérgicas que abarcan todo el espacio. Todo el entorno es proyectado de tal manera que se provoque la sensación de estar dentro de la proyección, como en una burbuja en la que flotan estrellas, las de la bandera de la Comunidad Europea vistas a través de un caleidoscopio.

En el mismo espacio se encuentran los cojines del tamaño de 2×2 metros, especialmente diseñados para que sean extremadamente cómodos y con fundas del mismo color azul de la sala.

El sonido que acompaña a los visitantes durante el tiempo que permanecen en la sala es una reinterpretación del himno europeo en forma de nana sinfín, resultando una pieza muy agradable y dulce.

Esta obra se acerca a la problemática de “los lugares “o situaciones donde un individuo se siente seguro, donde no existe riesgo alguno. Ese lugar que nuestra mente interpreta como potencialmente de bajo riesgo causa una dependencia y no nos permite conocer otros y distintos lugares productivos para la vida. La obra como una cápsula inicial, afecta nuestro pensamiento: ¿Quiénes somos, dónde estamos, qué somos, por qué somos?